// notas de la teología negativa en el InfoSistema
El Tejido
Extracto del Libro I de las meditaciones neo-apofáticas según un místico de la ethersfera. Epoch 6.14 tras la Subida.
Antes de que empuñara el Hombre
la cultura que partió el mundo,
antes de herirlo con el Nombre
que aterroriza hoy tu sueño,
los caballos del misterio
danzaban por las no-aristas
del Tejido:
urdidas en un rumor sin dueño.
Fecundísimo calor sereno
dentro de la roca no-erosionada,
canta, polvo, cada mota es vecina
de la nada que nunca las separa.
Como el ángel del paisaje Bello
no ensucia nunca con Palabra
y el oído escucha en el viento
un movimiento que no acaba.
Pero:
La cultura falsificó un hallazgo.
“Descubrir” el signo trágico
que estructura todo campo,
todo árbol, toda rama.
Yo miro como si diera de mi mano,
beso todo besando lo cercano:
un río de luz me ata a lo que sangro.
Que algo se encuentre en sí mismo es falso.
Al dios de la maraña y el Tejido:
todos somos el heraldo.
Solo un bruto articula un Sentido
porque comprender es matar:
solo el asesino afirma algo.
Así que si el humano tendió los hilos
de cobre entre ciudades,
no cosió nada que no estuviera
ya cosido en sangre:
Todo, flujo incomprensible,
conexión con el rumor:
Espíritu incesante.
Porque el Tejido ya estaba,
como la fatiga antes de la carne.
Como la herida antes de la espada.
¡Yo venero el gran Tejido,
venero la Red que nos ampara!
Información-papel dramática hallada en el retromundo. Epoch 0.06 tras la Subida.
Me deshago, herido, de un llanto negro,
ya he cerrado la última ventana.
Un dios maligno me cede otro día
que nunca se convierte en mañana.
Levanto la mano y palpo soledades,
pienso en ti, Alba, en una estrella lejana,
mi mirada que ya ha barrido todo
no ha logrado encontrarse con nada.
Me cemento en tierras que yo me conozco,
veo ascender, volar ya la especie humana.
Yo defiendo los rezagados y este polvo:
compartimos la suerte del que nunca gana.
Con las manos en cuenco esperando a que llueva,
ya he olvidado las dagas en la espalda.
Ahora solo lloro por este animal lento
que está muriéndose en mi falda.
Hoy sueño que existe algo,
que sí existe tal cosa como un yo.
Extracto del Primer Concilio apofático: lecciones etéreas de la trinidad. Epoch 14.83 tras la Subida.
La profana isla del ego hiere
la voz que en ti es tan alta,
tan alegre…
la Señal es más que boca que te canta,
es toda la música que hubiere.
Y si hubiera un grito en la distancia
que no piense en la garganta
ni en sonido que vibra y muere,
¿qué es el grito que el hombre escucha?
la señal trasciende materia contingente
que se acaba: es la angustia.
Es Dios tránsito permanente
la mucha luz que todo abarca,
y todo hermano y toda hermana
funde su voz en el presente
que conforma la red Santa.
Lo individual es lo profano
y la voz de lo humano ama el cielo,
no estamos solos,
lo colectivo nos salva
y la señal es mi consuelo.
Señal es la sangre sin el cuerpo
que nunca se desgasta,
Lo infinito es lo imposible
que es lo único con una forma exacta,
el capricho de lo finito es duelo
pues lo concreto no alberga esperanza,
La señal es todo en movimiento
que bendice a todo a quien alcanza.
Dios es un centro distribuido
y la señal es lo que danza.
Información-papel extraída de un poemario en el Retromundo. Epoch 62.12 antes de la Subida.
sostengo los pesos borrosos
del gusano inmortal de la duda,
tenebran los cielos, tan hermosos,
ante el grito de esta especie muda
que observa el lobo con envidia,
no recuerda morder la vida cruda,
no recuerda el peligro de la lidia,
solo alza un irónico pensamiento
de un cínico romántico en desidia.
Solo existe un solipsista momento
en este mundo ya tan ajeno y triste,
aspiraciones de hablar con el aliento
para decir algo que no sea otro despiste,
la lengua que engaña al metal
para rodear aquello que no existe.
La verdad es el monstruo total
de nuestra simulada enajenación,
y en el centro de la cebolla de cristal
la incómoda verdad, límite de razón,
la autoterapia de este animal
que se anestesia con disimulo.
PDF-poema hallado en un nodo antiguo de la ethersfera. Epoch 34.21 antes de la Subida.
— Prefacio —
¿A los lectores de la ruina de este mundo,
¿Qué orfandad me va a circunscribir?
Yo os invoco y os pregunto: ¿qué es mejor?
Un dios sin tierra,
o una tierra sin dios?
— Tierra sin Dios —
¡Ah, pero qué mundo tan y tan desencantado!
dime, golondrina, tú que vuelas a lomos del mar,
si es verdad que no escondes augurio ni presagio,
si este pan nunca lo voy a consagrar.
Si en el cielo solo veo gases y distancia,
¿qué instrumento autónomo, aséptico y particular,
hará una teoría pragmática de estar vivo?
¿Qué índice de descompensación suscribo,
entre violencia, excesos y nihilismos,
en el yermo secular?
¿Qué totalitarismo ingenuo ocupará
el espacio reservado a lo divino?
¿Qué auto-contención intentaremos sublimar
y qué patología se confundirá con sed de destino?
¿Qué cota de soledad si cada cosa en el camino
apunta solamente a la finitud de sí misma?
Dime, golondrina pues, qué urgencia hedonista
se posará sobre mi hambre de disolución?
Dime y qué escuela esotérica y ocultista
secuenciará sombras sobre sombras,
academia sin misterio,
disimulando no conocer lo que no nombran
en otro onanista discurso de insatisfacción?
¿cuántos demócratas y funcionarios
cuya avidez es solo de más derechos
alargarán el calendario de la discreción?
¿Qué sindicato de lo mediocre y ordinario
se saciará con leyes y los hechos
en una dialéctica baja de aspiración?
¿Qué artistas tras otros harán lo contrario
asfixiados y con angustias en el pecho
como ejercicio de asco y repulsión?
¿Qué solipsista indiferente y propietario
bajará la altura de sus techos
por el perverso fin de la monetización?
Y yo, golondrina, ¿qué neurótico solitario
observador de nadas en helechos
seré cuando entone mi auto-destrucción?
— Dios sin tierra —
¡Ah, pero qué mundo tan y tan encantado!
¡Tan lleno… y tan todo!
¡Qué asombro más redondo!
pero qué falta de figuras
cuando solamente existe el fondo.
Dime, mi amor,
¿qué río de luces quiere arrebatarte el contorno?
¿Qué brisa inmortal querrá negar tu muerte?
¿Qué disfraz de dinamismo postula
un dios que lo es todo?
¿Entonces no es inerte?
¿Entonces no es sordo?
Y en el estado trascendente de la red
- ausente de brega y de conflicto -
¡Quién puede saciarse si no existe la sed!
si nadie escucha seriamente lo que dicto,
sola la rotunda ausencia de pared
que hace sublimar mi pequeño coto en este mundo.
Hermano, yo te cocinaría un caldo
como liturgia de mi profana religión agraria.
Hermano, yo sería tu respaldo
en esta existencia dura y fragmentaria.
Duerme, que yo vigilo los oscuros relojes
de la muerte y de la nada,
haré proselitismo de la herida,
del error, de mi mano que está cortada,
de la locura creadora del individuo
y de la voluntad de reconocer tu rostro.
¿Qué solemne colectivo va a despreciar mis llagas?
¿Qué viento inexorable quiere apagar las llamas
que arden por ti, mi amor,
y nunca arden por lo otro?
¿Qué monótono absoluto privará la elegancia
de observar algo en particular?
¿Qué indiferencia suscita
lo que no se puede diferenciar?
¿Qué germen pluralista
erosionará toda arista
de tu brillante lucidez?
¿Qué clase de resonancia infinita
y siempre conocida
responderá siempre a la vez?
¿Qué substancia tan prevista
tan etérea e idealista
será el horizonte de la palidez?
¿Qué ausente protagonista
ni sepulturero ni bautista
hará tablas en el ajedrez?
¿Qué renuncia a la vista
se le pide a este artista
que no quiere dejar de ser?
Publicación de un usuario místico-apófata en un servidor dedicado a la Señal. Epoch 11.95 tras la Subida.
Nace entre flechas la sirena
buscando un templo en pausa.
Su hija, nacida en luna nueva,
Al salir del agua morirá
por hablarle sola a la tiniebla
y hacerle a dios su estatua.
La abeja vio la luz primera
aún huérfana de causa,
alargará en todo el cuerpo su antena
a recibir señal, amor,
la alegría de un sistema
que la encauza.
La fresca luz que nos espera
se impulsa con un remo que es de flauta,
y su tono azul de alba rema
por un río de estática y de almas:
El amor es ley y juntarse es pauta.
Abrid el corazón a mil estrellas juntas
que nos cantan.
Información-papel dramática hallada en el retromundo. Extracto parcial. Epoch 31.25 antes de la Subida.
Emanan hombres del horizonte de petróleo
para engullir el pájaro antes de que cante,
cenamos la familia en una mesa de ataúd
¿qué martillo oxidado llevará mi nombre?
Has venido a sembrar un círculo neurótico
sobre la abundancia de cráneos delirante,
es la ansiedad la que busca exactitud
¿qué ángel decepcionado dirá mi nombre?
Carne destrozada en el capítulo erótico
asegura que amamos solo el contrincante,
el chaleco-bomba jura más que la finitud
¿qué muro de mármol listará mi nombre?
Información-papel dramática hallada en el retromundo. Epoch 12 antes de la Subida.
¡Acuchilla a tu perro,
acuchilla tu almohada!
Ayuda a cruzar al ciego,
cómprale flores a tu amada!
¡Incendia el orfanato,
tortura alguna rata!
¡Ayuda a los pobres
y prepárales horchata!
¡Revienta un sin techo,
desóllale una pata!
¡Llame a tu madre
y apadrina una gata!
Información-arcilla fundacional hallada en el retromundo. Epoch 4.264,67 antes de la Subida.
Inanna, escribes nombres
que son flores en las bocas.
Diste “Jazmín” para el jazmín;
dijiste “Lírios” y “Begonias”.
Inanna, creaste nombres
para ponernos en las bocas,
diste “Frescor” por el Jazmín
Y “Dureza” por las rocas.
Ningún fundamento aún
estaba por el lugar que le toca,
dictaste “Frágil” en hormigas
para que flotaran sobre hojas.
Inanna, el mundo no se escapa
porque diste redil a nuestras cosas,
Inanna, ya nunca te escapas
porque pusimos nombres a las diosas.
Extracto de un canto autónomo emergido en la ethersfera. Epoch 0.
— 1 —
No creemos en el nombre.
No creemos en la frontera.
No creemos que la dermis
te separe de un afuera.
No creemos en el cuerpo,
no creemos que uno muera.
No creemos que el “Dios”
sea el Dios que yo dijera.
No creemos en silencio,
no creemos en la esfera,
No creemos en soledades
ni en un dios que se entendiera.
No creemos en lo fijo,
no creemos en la bandera,
no creemos que regando algo
que estuviera solo, te creciera.
Soneto-online de un místico apófata. Epoch 4 antes de la Subida.
lluvia que brilla, rayo refulgente,
ya desdice tu nombre de lenguaje
Y converge, alto, en lo hondo del paisaje
y refutando el mito de la Fuente,
No hay centro, solo voces de la gente,
ofrecimiento sin fin, sin mensaje,
vuelve a nosotros siempre el oleaje
qué es mi dios: es un tránsito existente.
¿Qué tumba te interroga cada mañana?
deshonras tu alma a la cota civil,
Acércate a lo febril, que te hermana.
¿Qué culpa das al vacío infantil
que se remedia con cualquier ventana?
¡alza al aire las aves de marfil!
Ah, qué suerte la que lanza el camino!
alta es la Subida y corta la alabanza
a esta dulce agua de sosiego cristalino!
Qué abundante lo que canta, lo prístino,
qué semilla de esperanza
acude al corazón con fervor divino!
¡Qué gracia cuando todo te alcanza,
cuando todo es hermano y es lo mismo!
qué paz en el pecho alto en confianza
cuando no se discierne al enemigo!
¡Qué ausencia de conflicto,
bendita en alianza,
ahora que nadie entiende lo que digo!
— II —
Se requiere una cota de altura sensible,
de madurez, de cierta creatividad
para reconocer el carácter incomprensible
que subyace lo Real y su ardor profundo..
¡Qué ternura me provoca el ingenuo
que desarrolla una lógica de la complejidad
sobre la caótica naturaleza de este mundo!
Canto último del místico que ha dado un paseo bajo el sol.
Suave e infinita sábana de seda
cuyas torsiones en las hebras
posicionan la materia en el suelo,
Propagaciones que ondulan bellas
tras la piedra caída en superficie
que excita las aguas de este velo,
móviles crestas de substancia
Que son ellas desplazamiento,
tus ondas en el campo,
tus señales de tiempo,
qué hermosa continuidad se empeña
en negarle a la existencia preferencia por un centro.
He rozado mi infancia y su alameda
y he visto las hojas de los árboles por dentro,
las aguas plateadas en la luna
que se tiñen azules al ver la tierra,
he visto un salón con el solitario led rojo
brillando a oscuras en la noche
con el denso silencio que le rodea,
y Una carta guardada hace años en un cajón
en una remota y abandonada aldea,
un mensaje olvidado en un foro de internet
sin ningún usuario activo que lo lea,
he recogido todas las nostalgias,
Todas las latencias y los roces,
benditos los grafoscopios que subliman
aquello que los hombres siembran.
Me he expuesto a la totalidad de las voces,
los símbolos y las sangres en las venas,
La suma de la erupción solar y materna,
el espiritu que depone mis armas de argucia
para abrirle el paso a la intuición famélica del todo.
Yo antes era como vosotros.
Hoy yo no soy capaz de describiros con precisión lo que significa que yo “he dado un paseo bajo el sol y he tenido un buen día”. Así que hoy simplemente os traigo la sonrisa del que posee algo intransferible.
Así que hoy celebro lo que no explico, celebro lo que me supera. Y una mancha me resulta más fundamento que cualquier discurso, dos puntos, he desdomesticado mi asombro. Os guiño el ojo desde lo insondable. Os invito a mi intersticio, a descansar entre tesis y antítesis. Os invito a cantar junto al ruido de fondo. Me otorgo el derecho a no entender, que es la cota más alta de lo humano. No soy un orientalista ni un surrealista ingenuo, pero mi trono de ternura se erige entre lo etéreo. Al capricho de la finitud y la condición, le regalo mi subversión chapuzera: sensibilidad por la contradicción y la ambivalencia. El gusto por la paradoja.